Cuando fallece un familiar, además de todos los trámites tradicionales hay una parte que cada vez cobra más importancia: la vida digital. Correos electrónicos, redes sociales, aplicaciones del banco, suscripciones en streaming… Todo eso sigue ahí y alguien tiene que gestionarlo.
Lo primero: acceder al móvil
Si el móvil tiene PIN o huella dactilar, acceder puede ser complicado. Los familiares directos pueden solicitar a los operadores (Apple, Google, Samsung) el acceso a la cuenta del fallecido, acreditando el parentesco y aportando el certificado de defunción. El proceso varía según la plataforma.
Cuentas bancarias digitales
Las aplicaciones bancarias hay que bloquearlas cuanto antes para evitar movimientos no autorizados. Con el certificado de defunción y la documentación de los herederos, el banco procederá al bloqueo de la cuenta y la apertura del proceso de herencia.
Redes sociales
- Facebook/Instagram: se puede solicitar la eliminación de la cuenta o convertirla en cuenta conmemorativa
- LinkedIn: permite a familiares solicitar la eliminación del perfil
- X (Twitter): permite a familiares directos solicitar la desactivación
- Google: tiene un proceso para gestionar las cuentas inactivas o fallecidas
Suscripciones de pago
Netflix, Spotify, Amazon Prime… Hay que cancelarlas para que no sigan cargando en la cuenta bancaria. Sin acceso al email de la cuenta puede ser complicado; en ese caso, basta con cancelar la tarjeta o llamar al banco para bloquear esos cargos.
El legado digital
Algunas plataformas permiten designar un "contacto heredero" en vida. Facebook e incluso Google permiten configurar qué quieres que pase con tu cuenta cuando fallezcas. Es algo que merece la pena configurar con tiempo.